Una guitarra nunca se queja, nunca te reclama porque la has olvidado, pero siempre es un gusto volverla a ver después de tanto tiempo (al igual que a una vieja ex, aunque no siempre).

Una guitarra te inspira y te desespera (tu chica también).

La lira te prende, y después de un buen agarrón el sudor recorre tu cuerpo y se siente como ¡la victoria bailando en tu espalda!

Con una mujer, ¡TAMBIÉN!

En tus manos está que la guitarra sea todo lo alocada, tierna o pasiva que puede ser.
Con tu chica es IGUAL!!

No hay una mujer que sea inalcanzable; todos tienen la oportunidad de conquistar a una mujer y satisfacerle en todos los sentidos.

No hay guitarra incapaz de domarse ni canción imposible.

Pero para conquistar a cualquiera de las dos solo hay que recordar siempre que…

Solo es cuestión de disciplina, perseverancia y huevos. ¡¡¡¡Muchos Huevos!!!!

Digan lo que digan, las guitarras y las mujeres son la mejor idea del universo.

Yours Ulrich!